La neurocientífica Susan Greenfield afirma que estamos viviendo un “cambio mental” sin precedentes.
“La web infantiliza nuestros cerebros. El permanecer horas en la pantalla no permite que se desarrollen los conceptos abstractos ni la imaginación. Nos estamos transformando en niños, criaturas que literalmente tenemos espacios cortos de atención. Nos estamos convirtiendo en personas que se distraen con facilidad y que, además, tienen problemas para relacionarse cara a cara”.
La investigadora aclara que el cerebro es muy sensible al cambio y a los estímulos externos. “El cerebro, en otras palabras, es maleable no solo durante la infancia, sino en la edad adulta. Tiene el mandato evolutivo de adaptarse”.
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